[Curitiba, Brasil] – De acuerdo con la veterinaria científica Johanna Fink-Gremmels (Profesora de Farmacología Veterinaria y Toxicología de la Universidad de Utrecht de los Países Bajos), los productores lecheros de América Latina deben prepararse para el desafío de las micotoxinas presentes en los forrajes conservados debido a la amenaza que estas representan para su producción.
En una reunión en Brasil organizada por Alltech con noventa ganaderos lecheros y profesionales influyentes de la industria, la Dra. Fink-Gremmels instó a los productores a tomar en serio la amenaza de las micotoxinas.

“Es una realidad el desafío que las micotoxinas en el ensilaje conservado representan para el ganado en Latinoamérica. Sin embargo, los productores y veterinarios suelen subestimar este impacto sobre la salud y el desempeño animal”, declaró la científica alemana.

La Dra. Fink-Gremmels explicó que las micotoxinas en las dietas de rumiantes ha sido un área descuidada durante algún tiempo. Pero las toxinas naturales producidas por diversas especies de hongos están proliferando en todo el mundo. Esto se debe en parte al cambio climático global, pero también por los cambios en las prácticas agrícolas.

“Las raciones mixtas totales contienen ahora más de una especie de hongos, lo cual contribuye a un panorama complejo de micotoxinas y como resultado a problemas de salud no resueltos en el ganado. Pueden atribuirse a la ingesta de alimentos balanceados contaminados con micotoxinas signos que emite la vaca como un menor consumo de alimento, trastornos en la reproducción, laminitis, mastitis, deterioro de la función renal, una respuesta pobre a los programas de vacunación, e incluso una mayor susceptibilidad a enfermedades bacterianas y virales”, señaló.

Así, de acuerdo con la Dra. Fink-Gremmels, el mayor desafío para los productores de ganado lechero a nivel global es ahora la múltiple contaminación con micotoxinas en las gramíneas y en el ensilado de maíz, así como la amenaza proveniente de los alimentos balanceados concentrados.

“Los problemas de salud del ganado cuando se alimenta con ensilaje contaminado son relativamente conocidos, pero generalmente los rumiantes están expuestos a diversas micotoxinas porque consumen tanto concentrados como forrajes. Estas micotoxinas pueden tener un efecto adverso sobre la eficiencia y la función ruminal”, dijo Fink-Gremmels.

“El rumen determina la salud y la productividad de la vaca. Cuando las bacterias ruminales sufren, el hígado no funciona correctamente y se inicia una cascada de eventos, usualmente se desencadena una respuesta inflamatoria generalizada que conduce a una pérdida de producción”, señaló.

La Dra. Fink-Gremmels agregó que los productores pecuarios en el futuro tendrán que seleccionar plantas de cultivo para alimento balanceado que sean más resistentes a la invasión de hongos y también deberán reajustar sus métodos de labranza para reducir la contaminación de mohos. “Sin embargo, sabemos que estas medidas solas no van a eliminar la contaminación por micotoxinas sin generar un vacío biológico que vendrá a ser ocupado por otros microorganismos.

“En consecuencia será indispensable seguir aplicando estrategias como una rigurosa evaluación de riesgos en la granja y el uso de agentes secuestrantes de micotoxinas apropiados (absorbentes) para prevenir los efectos limitantes en la producción y las consecuencias adversas para la salud de nuestro ganado”, afirmó la Dra. Fink-Gremmels.

Por otro lado, de acuerdo con los profesionales de Alltech, en lugar de ser reactivos, los ganaderos de la región deberán ahora actuar proactivamente ante la amenaza de las micotoxinas.

“Tome muestras de su ensilaje y conozca cuál es su riesgo para implementar prácticas de gestión adecuadas. Si la contaminación por micotoxinas no se supervisa ni controla –aún a niveles bajos– causará problemas ruminales en la vaca lechera, lo que acarreará perdidas de producción”, afirmó Cristian Dieterich (Gerente de marca de Alltech para Latinoamérica).

“Las estrategias de gestión que eviten la exposición e ingesta de micotoxinas son siempre la mejor acción. Constantemente los productores ganaderos deberán realizar pruebas a los nuevos forrajes y a los granos durante la cosecha y antes de su almacenaje. Y ser conscientes de los efectos que produce la presencia de múltiples micotoxinas, poner en práctica un programa de control y mantenerse vigilantes al manejo del almacenaje”, concluyó Dieterich.

Alltech

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